y el vecino de enfrente se quejó.
que ventana mejor se humedeció.
y en lugar donde iba su voz.
Dibujo De Mujer Con sombrero
Yo no vine aquí, viniste tú.
Yo no te esperaba y te besé.
Se supone que debo callar.
Se supone que debo seguir.
Se supone que no debo protestar.
Se supone que eres un regalo
que se me rompió enseguida
y ahora, nada: lo de siempre.
Se supone que eres el sombrero
de una fiesta, de esos de cartón,
para la ocasión.
Oh, mujer:
si supieras lo breve que entraba la luz
en la casa de un niño, en un alto edificio,
y que era la hora esperada del día,
no me hubieras tocado en el hombro una vez.
Oh, mujer:
si supieras lo breve que entraba esa luz
en una casa que se llamaba la noche,
en una casa en la que no había más puerta
que la de la razón de aquel niño sin fe.
Ahora se supone y nada más.
Yo también quisiera suponer
que la cobardía no existió,
que es un viejo cuento de dormir.
Pero quedo yo, en medio de mí,
en medio de las mismas paredes,
sonriendo a los amigos,
yendo allá, desayunando.
Pero quedo yo aquí,
aplaudiendo una vez más
a los fantasmas de las tres.
Oh, mujer:
ojalá que contigo se acabe el amor.
Ojalá hayas matado mi última hambre,
que el ridículo acaba, implacable, conmigo
y yo, de perro fiel, lo transformo en canción.
Oh, mujer:
no te culpes, la culpa es un juego de azar.
Nadie sabe lo malo que puede ser riendo
ni lo cruel que pudiera salir un regalo.
No te asustes del día que va a terminar.
No te asusten los puentes que caigan al mar.
No te asustes de mi carcajada final.
Oleo De Mujer Con Sombrero
Una mujer se ha perdido
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cintura
debajo de mí.
Se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.
Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras.
Veo un perro ladrando a la luna
con otra figura
que recuerda a mí.
Veo más: veo que no me halló.
Veo más: veo que se perdió.
La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes.
Los amores cobardes no llegan a amores,
ni a historias,
se quedan allí.
Ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.
Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota
y apago el reloj.
Que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.
Una mujer con sombrero,
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno,
me puse a llorar.
Pero entonces lloraba por mí,
y ahora lloro por verla morir.
Detalle De Mujer Con Sombrero
Nací cuando las nebulosas
aún eran polvo cósmico en loca presión
cuando ni el bisabuelo de este universo
había conocido la luz.
Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui.
Lenguas de fuego, estrellas remotas
cuerpos volando y buscando la vida
breves tormentas de millones de años
ojos en cielo azul.
Qué joven soy,
qué me dará la vida,
qué me dará el amor.
Me hice universo, galaxia, planeta
en mi lomo crecieron animales y selvas
y la inteligencia fue haciéndose rienda
para mi nerviosa emoción.
Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui.
Un semimono, cazador de venados
pirámides, tumbas de arena del hombre
dioses y héroes, imperios caídos
guerras de la religión.
Pero, qué joven soy...
Me brotaron colonias, más tarde repúblicas
y países enormes en revolución
nació quien me puso nombre y apellido
y profetas con pie de león.
Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui.
Sueños armados, ideas preciosas
mil enemigo con banderas atómicas
elementales y viejas miserias
y el corazón de un fusil.
Pero, qué joven soy...
Aún me paseo robándole al aire
cualquier esperanza que ablande mis guerras.
Soy enemigo de mí y soy amigo
de lo que he soñado que soy.
Nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui.
Un embutido de ángel y bestia,
la democracia y el templo hermanados,
hombres, mujeres, niños y viejos
y algo para una mujer.
Pero, qué joven soy...
Cuando me beses, cuando me acaricies,
vas a sangrar, vas a iluminarte,
mi anatomía de espuma y granada
hiere y canta por mí.
Es que nací mucho antes
y aún soy lo mismo que fui.
Cuando me dejes, cuando me rechaces,
estarás destruyendo, negando a mis padres,
a todos mis hijos, a lo que me hizo
y a lo que yo vine a hacer.
Pero, qué joven soy...